El poder de supervivencia filtró el número de individuos que finalmente llegarían a convertirse en humanos tal y como los conocemos hoy en día; la capacidad de observación, análisis y adaptación de los hombres cromagnon de ese entonces les dio el poder para evolucionar en un ambiente tan riesgoso.
Todo estaba por descubrirse y el mestizaje de conocimientos empezó a dar frutos cuando los individuos comenzaron a reconocer nuevas y ajenas sapiencias empíricas resultado de ejercicios de prueba y error. Las tribus debían conocer el modus vivendi de otras comunidades para superarlas o igualarse, así las guerras por poseer el fuego se convertirían en una especie de guerras de mentes; el conocimiento comienza a superar a la fuerza y ésta junto con el tamaño de los individuos de esta época se reduce hasta proporciones un tanto más cómodas con relación al ambiente que los rodeaba y las necesidades que se les presentaban.
Los individuos resultantes entre cada nueva generación presentaban mejoras; del nomadismo al sedentarismo, de la poligamia a la monogamia, la creación del lenguaje, el descubrimiento de los sentimientos, la apropiación del territorio, la domesticación y uso de animales, la elaboración de piezas útiles, la obtención del fuego y en sí la evolución del pensamiento demuestran claramente la creación de nuevos y mejores seres dentro de comunidades interculturales mayormente desarrolladas.
Por tanto fue importante la evolución física ó corporal del neandertal y el hombre de cromagnon como individuos aislados dentro de su propia comunidad, fue trascendental el hecho de que haya evolucionado intelectualmente en el ejercicio de la interacción con otras comunidades de la época, más o menos desarrolladas, las cuales le aportaban mayores experiencias de vida, conocimientos en extremo valiosos en la vida de nuestros antepasados.
Por: Angelica Mayag
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